Teresa Prados · Lliures i Combatives / Esquerra Revolucionària Barcelona

La pandemia del coronavirus ha dejado en evidencia, en el Estado español y en todo el mundo, la catástrofe social provocada por la crisis de un sistema decadente. Un sistema que además de toda la miseria ya conocida para la clase trabajadora y la juventud, trae consigo una gran lacra para millones de mujeres, jóvenes y trabajadoras: la violencia machista. Una lacra que con las órdenes de confinamiento actuales ante la crisis sanitaria del coronavirus, se está viendo agravada con la complicidad de gobiernos, fuerzas del orden y jueces y juezas al servicio de este sistema patriarcal y machista que abandona a las víctimas.

Esta es la realidad que viven las miles de mujeres víctimas de la violencia machista en sus domicilios y que ahora se ven obligadas a convivir 24h con su agresor en un espacio reducido, sin posibilidad de escapar, expuestas a las tensiones que un confinamiento provoca, teniendo que callar ante el maltrato psicológico o físico que el agresor ejerce sobre ellas y con el miedo a ser asesinadas a manos de éste.

No queremos estadísticas de mujeres asesinadas, ¡queremos medidas efectivas!

Desde el Ministerio de Igualdad se ha redactado la “Guía de actuación para mujeres que estén sufriendo violencia de género en situación de permanencia domiciliaria derivada del estado de alarma por COVID-19”. Pero dicha guía tan sólo se limita a indicar a la víctima que en caso de agresión o conflicto, llame a los teléfonos habilitados, se descargue la app ATENPRO para poder solicitar ayuda o, si puede, abandone el domicilio o busque en el propio domicilio un lugar seguro donde resguardarse de su maltratador. Además, tanto la Policía como expertas en violencia de género, han hecho toda una serie de recomendaciones para la “autoprotección” de las víctimas, entre las que se encuentran la de evitar el conflicto y tratar de mantener la calma no respondiendo a provocaciones intencionadas del agresor. ¿Esto qué significa? ¿Qué si somos agredidas es porque no hemos sido lo suficientemente precavidas? ¡Lo que necesitamos no son llamamientos a la autoprotección, sino un plan urgente contra la violencia machista, con los recursos económicos necesarios para garantizar la protección y la atención a las víctimas!

Un Gobierno y un Ministerio de Igualdad que desde el primer día han anunciado a bombo y platillo que son feministas y aplicarán medidas feministas, han de dar soluciones reales y efectivas para luchar contra esta lacra y que ninguna mujer vea su vida en peligro, ni ahora ni nunca. Aplicar las mismas medidas que ya existían antes de esta situación de confinamiento – cuya diferencia fundamental es que si una mujer sale a la calle a hacer la denuncia no será multada - dejan aún más expuesta a la víctima. Unas medidas que en condiciones normales son ya muy insuficientes y no acaban ni mucho menos con la opresión salvaje que padecemos. Es por esto que muchas mujeres no se atreven a denunciar por miedo a ser asesinadas por su maltratador, por vergüenza a ser juzgadas por su entorno, o por el sentimiento de culpabilidad que durante años este sistema machista y patriarcal nos ha grabado a fuego.

Si esto era así antes, ¿cómo va a ser más sencillo en esta situación? Un devastador ejemplo es el asesinato de la última víctima de violencia machista en Almassora (Castellón) el pasado 20 de marzo, la primera desde que se decretó el estado de alarma, y que además fue asesinada delante de sus dos hijos. Se enfatiza en que no constaban denuncias previas, algo que precisamente por la falta de medidas efectivas y por la justicia patriarcal que tenemos, se ha convertido en la norma. De las 17 víctimas mortales que se han producido en el Estado español en los tres meses de este año – según cifras oficiales del Ministerio de Igualdad, que tan sólo incluyen a las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, y que según datos de Feminicidio.net ascienden a 32 - sólo una de ellas había interpuesto una denuncia. Un reflejo más de la falta de protección que este sistema judicial heredado de la dictadura franquista ofrece a las víctimas, cómo ya hemos visto con sentencias como las del Arandina o la Manada de Pamplona. Pero desgraciadamente no se trata de un caso aislado, sino que desde el pasado viernes, otra mujer permanece ingresada en Sevilla en estado grave porque su pareja intentó cortarle el cuello ¿Cuántas más mujeres están siendo maltratadas en silencio estos días en sus casas sin posibilidad de escapar? Por desgracia esta situación se irá agravando mientras sea necesario mantener el estado de alarma y no se apliquen medidas efectivas.

Desde la Generalitat de Catalunya denuncian que las llamadas recibidas en los teléfonos de ayuda entre el 16 y el 21 de marzo, han aumentado en un 30%, recibiendo en estos días un total de 196 llamadas. Ante esto, la Generalitat ha iniciado una campaña para que aquellas mujeres que sufran violencia machista puedan denunciar en supermercados, farmacias y comercios abiertos, haciendo un llamamiento a la ciudadanía para que esté atenta a cualquier muestra de posible maltrato. Pero si no hay garantías efectivas de protección después de la denuncia, ¡¿cómo una mujer aterrorizada se va a sentir segura para denunciar en esta situación?!

Esta falta de protección no es exclusiva del Estado Español, sino que es una pata más del patriarcado amparado por el sistema capitalista. A nivel mundial diversos estudios apuntan que el 70% de las mujeres sufren violencia machista y según datos de la ONU, menos del 40% de las mujeres que la sufren piden ayuda. Datos que sin duda son muy superiores ya que la violencia machista es una lacra que se sufre escondida y silenciada por el juicio social, el miedo y la desprotección a la que se enfrentan las víctimas.

Sin embargo una vez más este sistema que da la espalda a las víctimas de violencia machista, sí encuentra la forma de proteger a los agresores. De esta manera, las víctimas pueden seguir siendo denunciadas en caso de incumplimiento del régimen de visitas que tengan establecido en el caso de que haya menores y convivan en diferentes domicilios ¡Menores al cuidado de los maltratadores! Pese al recrudecimiento de la situación generada tras el confinamiento, la realidad sigue sin cambiar ni abordar el verdadero problema, que es proteger realmente a estas mujeres y a sus hijos e hijas frente a la barbarie y el sufrimiento.

Mujeres atrapadas, pisos vacíos

Mientras todas estas mujeres víctimas de la violencia machista se ven obligadas a convivir con su agresor en el mismo espacio y sin posibilidad de huir porque muchas dependen económicamente de él, sólo en el Estado Español hay 3,5 millones de inmuebles vacíos -propiedad en su mayoría de bancos y grandes empresas inmobiliarias -. El gobierno el PSOE-UP debe expropiar de inmediato todas estas viviendas para garantizar realmente la seguridad y la protección de todas las víctimas. La nacionalización de la banca y las grandes inmobiliarias no sólo permitiría acabar con el drama de los desahucios o la losa de la hipoteca o el alquiler, sino que además permitiría crear un gran parque de vivienda pública centrada en asegurar la seguridad de las mujeres maltratadas.

El Gobierno tiene que poner en marcha inmediatamente este plan urgente contra la violencia machista, una amplia red pública y gratuita de atención a las mujeres víctimas de violencia machista, que aparte de garantizar una alternativa habitacional sin coste para las mujeres maltratadas, debe garantizar ayudas económicas a las víctimas e incorporar a miles de profesionales del ámbito de la psicología, la seguridad, etc., así como todos los recursos tecnológicos necesarios para garantizar la protección y la atención de las víctimas. Debe depurar el aparato judicial de jueces y juezas machistas y franquistas que dejan en libertad a violadores y asesinos o les imponen penas ridículas –mientras criminalizan a las víctimas. Debe frenar de inmediato los ERTEs y la destrucción de empleo, que nos afecta especialmente a las mujeres trabajadoras, que somos las que más padecemos la precariedad, los bajos salarios y la pobreza. El Gobierno del PSOE-UP debe dejar de obedecer a los intereses de los grandes capitalistas, pasar de las palabras a los hechos y combatir – como millones hemos hecho en las calles - la ofensiva reaccionaria que el aparato del Estado y los capitalistas han desatado contra nosotras.

Es la hora de la organización y la lucha

Este sistema nos quiere calladas y sumisas en todos los ámbitos de nuestra vida, pero millones de mujeres jóvenes y trabajadoras en todo el mundo hemos dicho basta y nos hemos movilizado masivamente contra la violencia machista, la precariedad y la opresión de clase y de género, demostrando que estamos dispuestas a llegar hasta el final en la lucha por nuestra emancipación.
Hemos demostrado la fortaleza de nuestro movimiento y que estamos dispuestas a luchar contra cualquier lacra y opresión que pese sobre nuestros hombros.

No nos bastan las buenas intenciones, ni las medidas al servicio de las élites que golpean a las mujeres más humildes, queremos medidas reales y efectivas, dotadas de los recursos necesarios, que acaben con nuestra opresión y con la violencia sobre nosotras. Por eso desde Libres y Combativas seguiremos luchando por la transformación socialista de la sociedad y contra este sistema capitalista, machista y patriarcal, que busca el beneficio de unos pocos a costa de la vida de la mayoría. Y lo haremos como siempre hemos conquistado nuestros derechos ¡luchando en las calles!

¡El gobierno debe actuar para que la crisis del COVID-19 no la paguemos las mujeres trabajadoras!

¡Recursos contra la violencia machista ya!

 

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