El pasado martes 12 de enero, se daba un nuevo caso de violencia machista en la localidad malagueña de Cártama: dos mujeres fueron rociadas con ácido sulfúrico por el expareja de una de ellas mientras iban en coche a visitar a su familia, provocando importantes quemaduras en el 65% del cuerpo de una y del 25% en el cuerpo de la segunda.

Celia del Barrio · Libres y Combativas Madrid

En los últimos años el acceso a la pornografía se ha vuelto más fácil que nunca. Los contenidos pornográficos, extremadamente violentos en la mayoría de ocasiones, están a un sólo click, lo que ha adelantado la edad media en la que un joven entra en contacto con la pornografía por primera vez a los 8 años.

¡Feminismo revolucionario!

En los últimos meses, con la crisis de la Covid-19 y los confinamientos domiciliarios, han sido muchas las mujeres jóvenes y trabajadoras que han sufrido en carne propia la lacra de la violencia machista de una forma aún más cruel: nuestras casas se han convertido en cárceles en las que nos hemos visto obligadas a convivir a tiempo completo con nuestros agresores, siendo expuestas a las tensiones que provoca una crisis de esta magnitud y teniendo que permanecer en silencio ante el maltrato y las agresiones por miedo a ser asesinadas.

Teresa Prados · Lliures i Combatives Barcelona

¡Responder a esta nueva agresión con la lucha y la movilización!

Hace poco más de un año el Tribunal Supremo dictaba la sentencia definitiva contra la Manada de Pamplona donde condenaba a los cinco violadores a 15 años de cárcel. Un veredicto que llegaba tras casi tres años de juicios y sentencias vergonzosas que reconocían la violación como un “abuso” y una infinidad de ataques hacia la víctima criminalizándola desde el principio. El abogado de los agresores hizo lo imposible por tratar de presentar los hechos como “una juerga sexual”, llegando incluso a contratar detectives privados para demostrar que, tras lo ocurrido, la joven llevaba una “vida normal”.

¡La justicia patriarcal derrotada!

La noche del 18 de septiembre la noticia saltaba a los medios. Tras un día de deliberación el veredicto unánime del jurado popular era demoledor: la muerte de Paz fue un asesinato cometido de forma “deliberada, consciente e intencionadamente, eliminando toda posibilidad de defensa de su víctima”. A continuación la fiscalía, que hasta 24 horas antes se había negado a reconocer como asesinato el crimen contra Paz, cambiaba su petición de 15 a 21 años de cárcel, la abogacía del Estado hacía lo mismo y el abogado defensor del asesino, que hasta el día anterior defendía su libre absolución, pedía la mínima para este delito, 20 años.

Teresa Gómez-Limón · Psicóloga Forense en los Juzgados de violencia sobre la mujer de Madrid

El 13 de febrero de 2018, PAZ FERNÁNDEZ BORREGO, de 43 años, fue asesinada en Navia (Gijón) por su pareja sentimental JAVIER LEDO OVIDE. Según los datos aportados por la propia Fiscalía, la muerte se produjo a consecuencia del traumatismo craneoencefálico que le produjeron los repetidos golpes que Javier Ledo le propinó en la cabeza a Paz Fernández con una piedra de grandes dimensiones y que, según el informe médico-forense, dicho traumatismo era incompatible con la vida. Pero el asesino no se conformó con eso. Antes de matarla, la golpeó con fuerza con un rodillo de cocina envuelto en una bolsa, que imposibilitaron la huída de Paz y le provocaron un gran sufrimiento.