Libres y Combativas México

En la sesión de hoy del Consejo Universitario de la UNAM no vimos más que una pantomima de democracia y justicia. Presenciamos una discusión falsa, lambiscona y legaloide, donde los grandes ausentes fuimos el movimiento feminista y estudiantil que con base en la lucha hemos logrado que nuestras demandas lleguen, de forma acotada, a este órgano por demás antidemocrático y que no nos representa.

El sábado 8 de febrero, cerca de 6.000 mujeres trabajadoras y jóvenes rodeamos el centro de Madrid en una cadena humana feminista de más de 7km.

¡6M huelga estudiantil feminista • 8M manifestaciones unitarias!

La fuerza de todas y todos los que nos hemos movilizado en las calles —las mujeres contra la violencia machista y la justicia patriarcal, los estudiantes en defensa de la educación pública, los pensionistas por unas jubilaciones dignas y el pueblo de Catalunya por la república y el derecho a decidir…— hemos sido el factor decisivo para cerrar el paso a la derecha.

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Sábado 22 de febrero 10h (Madrid, Albergue de San Fermín)

Las movilizaciones de millones de mujeres contra la violencia machista han vuelto a sacudir el mundo.

Consulta aquí las movilizaciones de las 12h en tu ciudad

Descarga la convocatoria oficial de la huelga

Carteles: Catalunya | Euskal Herria | Galiza | Madrid | Andalucía | País Valencià | Asturias | Castilla-La Mancha | Castilla y León | Aragón | Murcia Estatal

Octavillas: Catalunya | Euskal Herria | Galiza | Madrid | Andalucía | País Valencià | Asturias | Castellano

¡Contra la violencia machista y la educación franquista!

La extrema derecha sigue desatando su furia contra las mujeres, la juventud, el colectivo LGTBI y los inmigrantes. No contentos con pregonar barbaridades como que la violencia de género no existe —a pesar de que 2019 ha terminado con 99 asesinadas, dato récord desde 2014— y de burlarse de las jóvenes violadas por las Manadas, ahora pretenden imponer en la educación pública su modelo machista, homófobo y racista.

Pincha aquí y firma la resolución de apoyo exigiendo la readmisión de Taida

El Militante.- Cuéntanos cómo y por qué se ha producido tu despido.

Taida.- La mañana del lunes 2 de diciembre fui despedida fulminantemente. Sin que nunca se me hubiese hecho ningún apercibimiento ni comentario negativo respecto a mi trabajo, de un día para otro se me cita en las oficinas y allí se me entrega la carta de despido, firmada ese mismo día, en la que alegan supuestas infracciones laborales de carácter grave, consistentes en tratar mal a clientes basándose en incidentes que son falsos.

¡Por un futuro digno para la juventud!

¡Obreros y estudiantes, unidos y adelante!

Desde Ikasle Sindikatua nos hemos sumado a la convocatoria de huelga general para el 30 de enero. En este día, los estudiantes vaciaremos las aulas y tomaremos las calles junto con la clase trabajadora y los pensionistas paralizando Hego Euskal Herria, para exigir el fin de los recortes y las privatizaciones a la educación, a la sanidad y a los servicios públicos, acabar con la precariedad laboral, los sueldos de miseria y garantizar pensiones públicas dignas. Sin duda, debemos convertir esta huelga general en un paso firme para fortalecer y unificar las fuerzas de la clase trabajadora y la juventud.

¡Vuestra lucha es nuestra lucha!

La noche del viernes 20 dio comienzo la huelga de trabajadoras y trabajadores de comercio minorista en Asturias: los supermercados Alimerka, Masymas, El Arco, La Plaza de Día, etc.  Una huelga que se extenderá durante 8 días (21, 22, 23, 24, 28, 29,30 y 31 de diciembre), tal como lo decidieron las plantillas en una primera asamblea masiva  el 1 de Diciembre  y así lo volvieron a ratificar el pasado domingo en otra multitudinaria asamblea tras la actitud de la patronal de no ceder en las reivindicaciones fundamentales.  

Laura Calderón – Libres y Combativas Madrid

¡Ni un paso atrás en nuestra lucha!

El pasado 15 de diciembre, alrededor de doscientas compañeras acudimos a la asamblea general del 8M de Madrid, después de seis meses sin convocarse. La dimensión de la reunión no fue ninguna casualidad, pues el aspecto central a decidir era cómo continuar este 8M.

Marina Mata · Ejecutiva Estatal Sindicato de Estudiantes

Aquí puedes leer la querella de Alicia Rubio al Sindicato de Estudiantes

Durante los últimos días hemos sido testigos de cómo la extrema derecha sigue arremetiendo contra los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI. Una de sus principales voceras  es Alicia V. Rubio, diputada en la Asamblea de Madrid, que se ha hecho famosa por afirmar que “el feminismo es un cáncer” y que “coser botones empodera mucho”.

A continuación reproducimos un artículo de Paulino Oribe sobre la lucha de estas trabajadoras y la precariedad a la que han sido sometidas por parte de la empresa durante años.

 

Artiach, el rostro femenino de la precariedad

Varias trabajadoras se enfrentan a la galletera tras 16 años como eventuales. Fueron despedidas después de que inspección de trabajo requiriera que pasaran a ser fijas. El juez ya ha dado la razón a una de ellas y obliga la empresa a readmitirla

Ainhoa ha trabajado para la fábrica de galletas Artiach, ubicada en Orozko, 16 años. Toda una vida laboral en la que ha sumado ni más ni menos que 750 contratos, «de un día, de tres, de fines de semana, de vacaciones de verano o para cubrir una baja laboral»... Unas veces a través de la propia empresa, los más por medio de una ETT. Ainhoa es una de esas trabajadoras -en su mayoría las temporales son mujeres- atrapadas en la rueda de la eventualidad, a la que llaman de un día para otro para cubrir un puesto, trabajando los días justos para que la empresa no tenga que cambiar tu tipo de contrato, esperando siempre la llamada de la empresa, sin poder planificar vacaciones, ni fines de semana, ni horarios...Siendo plantilla sin serlo. Esperando un contrato fijo que nunca llega.

Animadas y apoyadas por el sindicato LAB, Ainhoa y otras seis compañeras de esta empresa en igual situación pusieron en manos de la inspección de trabajo su vida laboral, lo que sirvió para que la inspección constatara suficientes irregularidades como para determinar que la empresa debía hacerlas trabajadoras fijas.

«La inspección vio no sólo la alta eventualidad a la que se nos sometía sino irregularidades en la contratación como que nos hicieran un contrato para cubrir una baja y coincidiera en el trabajo con la persona que se suponía que estaba sustituyendo o interinidades para puestos que en realidad eran fijos», relata Ainhoa. «Yo era eventual y he tenido que enseñar a trabajadores fijos cómo funcionaban las máquinas ¿te lo puedes creer?»

Artiach hizo caso omiso al requerimiento de la inspección y sólo realizó un contrato fijo a una de ellas que en ese momento cubría una baja de un año. A las demás las despidió sin contemplaciones el mismo día o al siguiente de que llegara el requerimiento de la inspección, el 5 de junio de este año. Bien con un despido disciplinario por «falta de rendimiento», o haciéndolas firmar su final de contrato antes de tiempo, o no volviéndolas a llamar cuando estaba comprometido dando por finalizada su relación con ellas.

Un juez de Bilbao acaba de dar la razón a una de ellas, Amaia Laconcha, sentenciando que su despido tras 16 años en la empresa es «nulo», porque se ha producido como represalia por denunciar su situación y que por lo tanto se ha vulnerado el derecho fundamental de indemnidad, que protege a los trabajadores frente a represalias por parte de la empresa después de haber reclamado sus derechos laborales.

Amaia ha sido dada de alta en la seguridad social y la empresa le paga la nómina, pero mientras se resuelve el recurso que ha presentado contra el fallo del juez, la dirección le ha comunicado mediante burofax que no vaya a su puesto de trabajo. «Es otra forma de machacarme psicológicamente. Me dejan claro que no me quieren por allí, pese a todos los años que he trabajado en la empresa», lamenta. «Yo lo que quiero es seguir trabajando».

Sus compañeras esperan ahora la resolución de sus denuncias contra sus despidos con un «sabor agridulce», porque el mismo día que salía la sentencia favorable a Amaia, otro fallo dio la razón a la ETT que las contrataba y a Artiach. Pese a que las condiciones de la trabajadora, que no quiere hacer público su nombre, eran las mismas que las de su compañeras, se aprecia caducidad de la demanda porque dicha trabajadora se encontraba en días de «pasivo laboral», periodos de descanso para no superar los días máximos de contratos eventuales que fija la legislación.

La resolución para el resto de las trabajadoras no se conocerá ya hasta el año que viene. El juicio de Ainhoa será el primero, el 16 de enero; el 4 de febrero el de Azucena; el de Sonia el 17 de marzo. «Toda esta lucha no sé si nos va a servir para nosotras ya», dice Azucena, que durante 13 años en la empresa acumuló más de 500 contratos que se registran en más de 24 páginas de vida laboral. «Lo que estamos haciendo importa por las que vienen detrás, para que no tengan que pasar por lo que estamos pasando nosotras. Porque hay que demostrar que no todo vale y acabar con esta precariedad».

Mientras esperan todas lamentas cómo las está afectando esta situación en su vida personal. «Cuando fui a recoger la carta de despido, que el mío fue disciplinario, tuve que ir con mi hijo de siete años», cuenta Sonia de 43 años, que ha trabajado 11 años para Artiach, y que tuvo que oír que se la despedía por bajo rendimiento. «Vamos por vaga», dice. «Cuando volvíamos a casa mi hijo me decía: 'Ama, tú no eres vaga'. Es complicado enfrentarte a eso».

Todas quieren volver a «su» empresa, «pero con las condiciones que nos merecemos» y recuerdan con cariño el trabajo que hacen -o más bien hacían hasta ahora-, que les permitía llevar «un poco de felicidad a los hogares en forma de galletas» tan conocidas para todos como Chiquilín, Dorada, o Filipinos.

Menos de 48 horas después de las elecciones Pedro Sánchez y Pablo Iglesias anunciaban un acuerdo para formar un gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos. Haber dado al traste con los planes de los capitalistas, que distaban mucho de querer esta situación, ha sido fruto de la lucha de los millones de jóvenes y trabajadores que en los últimos años hemos protagonizado auténticas movilizaciones de masas por nuestros derechos más básicos: nuestra presión en las calles – y en las urnas – ha logrado frenar a la derecha.