Las estadísticas sobre el consumo de pornografía entre adolescentes, el auge escalofriante de las enfermedades de transmisión sexual y la caída en el uso del preservativo entre los y las jóvenes, son más que alarmantes. El primer contacto con contenido pornográfico ha bajado a los 8 años y a los 13 se consume de forma regular; ETS como la sífilis han crecido un 54%, la clamidia un 243% y la gonorrea un 160%, al mismo tiempo que el uso de preservativo cae ocho puntos desde 2002.

Mientras tanto, la educación sexual en los centros educativos brilla por su ausencia. Necesitamos una asignatura obligatoria y evaluable, inclusiva y en libertad, en todos los institutos y escuelas para educar en contra de la violencia machista y todas sus formas (la pornografía, la prostitución, los vientres de alquiler…), para vivir nuestra sexualidad de forma sana y saludable, contra la cultura de la violación y en respeto al colectivo LGTBI. Esta asignatura de educación sexual es más urgente y necesaria que nunca. ¡Hay que ponerla en marcha ya!

Podéis leer el artículo escrito por Ignacio Zafra y publicado en el periódico El País para ampliar la información y datos.

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