Cuando abrimos el Espacio Rosa Luxemburgo dijimos que queríamos que este fuera un lugar de encuentro, de debate y discusión de la izquierda.

Y mucho más. Una de nuestras ambiciones era de la que sirviese también como un lugar donde la política y la cultura se encontraran, para ofrecer a la juventud y a la clase trabajadora lo que se nos niega permanente. Cultura para el disfrute y el enriquecimiento, para nutrir el espíritu crítico, como herramienta para la formación y la transformación social.

Ayer tuvimos el honor de ser escenario de la primera pieza teatral representada en el Espacio Rosa Luxemburgo ante una sala llena con cien asistentes. Gracias a la colaboración de Francas sin Remedio, un proyecto de interpretación y participación teatral de un grupo de estudiantes y profesionales de las artes escénicas y plásticas de Madrid, impulsada por dos compañeras excepcionales de Libres y Combativas e Izquierda Revolucionaria- Alicia Lucio y Jade León-, además de por Rosario Pérez y también por Pedro Pablo Aguilar a cargo de la dirección.

 La mujer sola, de Darío Fo y Franca Rame fue el monólogo escogido para este debut teatral que llenó la sala del Espacio, que nos hizo reír y que, sobre todo, nos estremeció profundamente. Jade león interpretó a la actriz y dramaturga italiana Franca Rame en un introducción al monólogo. Una reflexión sobre el tema que aborda esta obra, la situación de opresión de la mujer en todos los sentidos posibles - social, económica, profesional, sexual -  las conexiones de las escenas que estábamos a punto de ver con la vida de las espectadoras, y la intencionalidad de la obra. En palabras de la propia Franca Rame a propósito del humor satírico que recorre todo el monólogo: “Riendo, la boca se abre muy grande, pero también el cerebro y los clavos de la razón que se entierran en éste”.

Alicia Lucio y Rosario Pérez dieron vida a la protagonista del monólogo. Una mujer ama de casa, de mediana edad que vive encerrada bajo llave en su casa. Custodiada por su marido desde hace más de un mes en esta situación conversa por la ventana con una nueva vecina, a quien explica cómo ha llegado a tan límite situación. A través de un humor ácido y negro,  cuenta  con enorme soltura y naturalidad su vida a la inquilina recién llegada, que le sirve como desahogo de una situación realmente terrible que condensa lo peor del machismo en multitud de situaciones y escenarios.

Como iniciaba Franca Rame en boca de Jade León a propósito de la mujer sola “Este personaje no es inventado, existe realmente, y no solo en España, sino también en otros países”. Ciertamente, muchos reconocemos trazos de vecinas, madres, amigas, abuelas o hermanas que han vivido parcialmente o hasta el fondo la desgarradora historia que Alicia y Rosario interpretaron extraordinariamente.

Sobrecogidos por la dureza y la verdad de la representación, el monólogo terminó con un público que estalló en una ovación enorme, emocionados y agradecidos a Francas sin Remedio¸ que además tuvieron unas preciosas palabras para el homenaje y el recuerdo a nuestro compañero Manolo Franco. Como ellas, “Él siempre creyó en el poder transformador del teatro y le habría encantado ver esto”. No cabe duda de ello. Por eso haremos muchas más. Mucho más teatro y mucha más cultura, como decía el poeta, de la que toma partido hasta mancharse. 

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