El histórico fallo a favor de la despenalización del aborto desde la Suprema Corte de Justicia en México ha traído una victoria más para las mujeres y personas gestantes. Nuestras madres, abuelas y muchas de nosotras hemos tenido que pasar por abortos clandestinos en condiciones insalubres, con miedo a ser descubiertas y ser llevadas presas o morir en el intento de ejercer nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, pero ahora hemos conseguido una victoria más, gracias a la lucha organizada.

Las generaciones en lucha estamos abriendo para las que vienen un camino a la libertad. En el contexto de movilizaciones históricas a nivel internacional y de manifestaciones multitudinarias en México, así como el primer paro de mujeres en la historia del país, a favor de la despenalización del aborto, nuestro derecho a decidir, y la lucha contra la opresión, la explotación y la violencia feminicida, conseguimos que en la tarde del 8 septiembre se declare inconstitucional la penalización del aborto.

Para la burguesía patriarcal y eclesiástica los cuerpos de las mujeres les pertenecen, porque desde que comenzó la acumulación de riqueza, el nacimiento de la propiedad privada y la explotación para garantizarla, las mujeres somos a quienes se nos imponen las tareas del cuidado y crianza para que nuestros compañeros salgan a vender su fuerza de trabajo sin que a los dueños les cueste un solo peso, cargándonos a las mujeres trabajadoras dobles y triples jornadas laborales. Es por esto que la lucha por el derecho a decidir ha sido férreamente combatida por la derecha, porque si ellos permiten que nosotras gobernemos sobre nuestros cuerpos, saben que lo haremos sobre nuestras vidas y sobre el rumbo de nuestra sociedad.

Estas políticas prohibicionistas sólo llenan a las cárceles y las morgues de mujeres pobres, afro-indígenas y trabajadoras, no disminuyen de ninguna manera los abortos realizados, como ninguna medida prohibitiva logra abolir las causas de los problemas sociales.

Los falsos “providas”, prianistas antiderechos, han echado a andar su maquinaria mediática para confundir a la población, diluyendo el debate en un ridículo amañado sobre “aborto sí o aborto no”. Cuando la realidad es que la cantidad de abortos realizados en el año de manera legal, gratuita y segura es una tendencia a la baja en comparación con los realizados clandestinamente, sin mencionar que la única beneficiada por las mujeres presas por abortos voluntarios o involuntarios, es la industria carcelaria que los gobiernos panistas se han empeñado en privatizar, lo mismo las clínicas privadas que lucran con nuestra salud y la prohibición del aborto con costos excesivos para una intervención que en condiciones seguras es ambulatoria y menor.

Nuestros cuerpos no les pertenecen, ni para su mercantilización sexual ni para su explotación

El derecho a decidir no es lo mismo que querer que se aborte, es garantizar las condiciones de salud que toda mujer debe tener para mantenerse con vida, un derecho de salud universal. La ganada despenalización del aborto es el primer paso para que toda mujer y persona gestante pueda decidir sobre su vida sexual y reproductiva, que podamos decidir cuándo, cuántos y cómo ejercer una maternidad deseada.

La despenalización es el primer paso, pero aún tenemos que luchar porque se imparta una educación sexual, socioemocional integral desde la infancia, libre de prejuicios sexistas y machistas, con contenidos científicos y que se respete la separación efectiva de la iglesia y Estado, para que sepamos elegir cómo, cuándo y con quién desarrollar una vida sexual segura e informada. Exigimos también que podamos conseguir anticonceptivos accesibles y atención gineco-obstétrica en todos los hospitales y clínicas de salud pública en el país, libre de violencias racistas y sexistas de parte del personal de salud.

La lucha feminista es la lucha de clases

La lucha feminista ha sido imparable inclusive durante la pandemia por la Covid 19, en donde se han incrementado toda clase de violencia hacia las mujeres y los embarazos no deseados. Hemos estado encerradas en casa con agresores, arriesgando nuestras vidas para poder salir a trabajar, desgastando nuestra salud física y mental al tener todas las responsabilidades de la familia, jugando un papel de primera línea de combate a la pandemia, etc. con el miedo de nuestros enfermos y el dolor de nuestros muertos. Es por ello que en nuestra resistencia, las victorias como la despenalización del aborto nos deben de dar la motivación y la fuerza de seguir luchando para conseguir un mejor futuro.

En esta lucha histórica, las mujeres hemos estado indudablemente a la vanguardia pero no permitimos que se individualice la problemática. El oportunismo de la derecha sabe apelar a la cultura machista para truncar el avance de nuestros derechos, incluso dentro del movimiento feminista, promoviendo “una lucha de mujeres”.

Aquí hay que dejar algo claro y es que cuando la conquista de los derechos de las mujeres trabajadoras avanza, ningún obrero, campesino o estudiante retrocede o lo mismo que es cuando el movimiento feminista anticapitalista avanza, el pueblo trabajador lo hace en conjunto. Los ejemplos de Irlanda, Argentina, Corea del Sur y ahora México en la lucha por el derecho a decidir son una puerta abierta para decidir también por el rumbo de nuestra sociedad, es por ello que desde Libres y Combativas decimos que el paso siguiente es terminar con este sistema opresor, pues mientras se siga reproduciendo el capitalismo, ninguno de nuestros derechos está garantizado.

Las reformas que podemos ganar para mejorar la calidad de vida durante gobiernos “progresistas” o socialdemócratas se ven truncados en medida que el pueblo en su conjunto no tome las riendas de su sociedad. Aún pese al discurso a favor de la despenalización del aborto por un sector de MORENA, a nivel legislativo, han pasado tres años y no se pudo concretar la legislación al respecto, aún y que eran mayoría en el pleno parlamentario, parte de las razones son la política conciliadora de la dirección, el avance de la derecha en su seno y sus alianzas con partidos conservadores, el chapulineo de falsos representantes del bienestar popular y la absurda negociación con la élite político-económica. Esta conquista ha sido a pesar de todas las resistencias conservadoras y conciliadoras. La única garantía de conservarla es manteniendo la lucha organizada.

Defendamos las conquistas, ¡a luchar por el socialismo!

Queremos una sociedad libre de violencia y que nos brinde libertad plena, abolir las clases sociales y construir una sociedad socialista es la forma de conseguirlo. Una vida digna para toda la población como derecho no está en los principios de un sistema capitalista, lo hemos visto claramente con el manejo de la pandemia, el daño al medio ambiente, la discriminación por razas, preferencias sexuales, etc. Como feministas y socialistas sabemos que una victoria como esta es producto de la lucha incansable de las y los trabajadores en México y en todo el mundo y también es un aliciente para continuarla hasta vencer al sistema que nos oprime.

¡Avanzar compañeras!
¡Socialismo o barbarie!

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