Un acto lleno de solidaridad, emoción y combatividad

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¡El día llegó! Tras casi un año de trabajo militante en el madrileño barrio de Carabanchel y de muchas semanas de difusión, pasadas las seis de la tarde del sábado 3 febrero, en un ambiente de alegría y camaradería, daba comienzo la inauguración del Espacio Rosa Luxemburgo.

Una celebración por todo lo alto, con el salón de actos lleno a rebosar, con mucha gente de pie, una sala multiusos repleta y con las puertas abiertas para que quienes no pudieron entrar a la sala pudieran escuchar. En definitiva, más de 300 personas, trabajadores y trabajadoras, muchísimos jóvenes, veteranos de la izquierda y los movimientos sociales, vecinos y vecinas disfrutando de esta inauguración inolvidable, llena de emoción, solidaridad y combatividad.

Un maravilloso inicio para un proyecto que es fruto de la colaboración entre Izquierda Revolucionaria, el Sindicato de Estudiantes, Libres y Combativas y la Fundación Federico Engels para poner a disposición de las luchas obreras, del feminismo revolucionario, de los movimientos sociales y colectivos antifascistas, y de la izquierda que no se vende, un espacio de encuentro y debate político, presentaciones de libros, proyecciones, exposiciones, conciertos y todas aquellas acciones que impulsen la teoría y la práctica revolucionaria. Un espacio que abre al público una librería repleta de clásicos del marxismo y literatura de combate.

La tarde arrancó con fuerza. Las luces apagadas para proyectar un breve, pero vibrante vídeo de cómo hemos construido este magnífico lugar, con el esfuerzo de cada uno de nosotros y nosotras, ladrillo a ladrillo, con pico y pala, como siempre ha hecho la izquierda militante. Con multitud de imágenes de luchas obreras y estudiantiles, de la marea morada del feminismo de clase, de manifestaciones antifascistas y contra la represión de los derechos democráticos del pueblo catalán, de solidaridad internacionalista con Palestina..., que nos recuerdan para lo que ha nacido el Espacio Rosa Luxemburgo.

Con unas calurosas palabras de bienvenida, Bárbara Areal, dirigente de Izquierda Revolucionaria y Libres y Combativas, comenzó el acto conmemorando la vida, obra y legado de la revolucionaria polaca que da nombre a nuestro espacio. Rosa Luxemburgo, luchadora y teórica marxista, comunista internacionalista que nunca capituló, pagó con su vida su dedicación a la causa del socialismo, asesinada por grupos de choque fascistas a las órdenes de la socialdemocracia alemana empeñada en liquidar la revolución. En ella nos inspiramos.

Como no podía ser de otra manera, el genocidio al que asistimos en vivo y en directo contra el pueblo palestino estuvo muy presente. Más de 30.000 personas han sido masacradas en Gaza por la máquina de matar sionista. Víctor Taibo, dirigente de Izquierda Revolucionaria, denunció la complicidad en esta matanza de las potencias imperialistas de occidente y de los Gobiernos que forman parte de la OTAN, incluyendo el de Pedro Sánchez y sus aliados de Sumar, quienes siguen hablando del “derecho a defenderse” de Israel y no cortan sus relaciones económicas y diplomáticas con Netanyahu. Pero “mientras esto sucede una poderosa solidaridad internacionalista está inundando las calles de todo el mundo”, como señaló Víctor.

La liberación nacional de Palestina, su derecho a la autodefensa armada, pasa por arrancar el poder a los capitalistas israelíes, por acabar con el Estado sionista y derrocar a esos regímenes burgueses árabes que son los criados de Washington. La revolución socialista es el único camino para liberar a la población oprimida de Gaza, Cisjordania y todo Oriente Medio.

La juventud combativa no podía faltar en esta cita, y tuvo una muy nutrida presencia,  con muchos activistas de primera línea en las luchas juveniles. Un grupo de compañeros y compañeras del Sindicato de Estudiantes subieron al escenario y reivindicaron que frente al “Madrid de Ayuso, de las cañas y la libertad” nosotros “somos las jóvenes y jóvenes que luchamos por la educación pública, contra el fascismo y el capitalismo (…) por el Madrid del no pasarán”. Nos trasmitieron toda su energía y nos recordaron que la juventud es la llama de la revolución proletaria.

Contamos con otros muchos colectivos, empezando por la marea pensionista, que con su lucha incansable han hecho famosa la consigna de “gobierne quien gobierne las pensiones se defienden”. Carmen Caballero, de la Plataforma de Pensionistas de Móstoles, nos trajo la voz de quienes se han convertido en un ejemplo de cómo se defienden y conquistan los derechos sociales.

El movimiento obrero de clase y revolucionario, el que rechaza las políticas del “mal menor”, el que no vive de los despachos y subvenciones y se construye en los tajos y en las asambleas de trabajadores, el único útil para enfrentar los ataques de la patronal y los capitalistas, también nos acompañó. Pudimos escuchar la experiencia militante de veteranos sindicalistas de Izquierda Revolucionaria, como Antonio Muñoz, destacado activista de CGT en el metal de Cádiz, Santiago Jiménez, exalcalde del ayuntamiento obrero de Villaverde del Río, y Xaquín Gª Sinde, delegado de CGT en los astilleros de Navantia Ferrol. A su lado estaban también muchos delegados obreros de empresas, militantes de IR y del sindicalismo combativo, que testimonian nuestros avances en los últimos años.

Tras ellos tomaron la palabra los compañeros de Euskal Herria y Catalunya. Borja Latorre, de Esquerra Revolucionària, y Manu Odriozola, de Ezker Iraultzailea y exconcejal de la izquierda abertzale en Anoeta, nos trajeron la lucha contra la represión de los derechos democráticos de sus pueblos, por el derecho a decidir y la independencia, por la república socialista. Frente a un régimen del 78 heredero del franquismo y a un aparato del Estado cada vez más reaccionario que busca venganza, ambos coincidieron en resaltar que “los derechos democráticos, la autodeterminación, conquistar justicia social nunca vendrá de la mano de los capitalistas vascos ni catalanes (…) nuestros únicos aliados son los explotados del Estado español”.

La voz del feminismo de clase y anticapitalista, de las mujeres trabajadoras, precarias y más golpeadas por la explotación y la violencia capitalista también se escuchó con fuerza el 3 de febrero. La lucha feminista se ha convertido por derecho propio en el ariete contra el avance de la extrema derecha y la reacción, contra la justicia machista y patriarcal, contra la homofobia y la transfobia que no tiene cabida en la lucha de las oprimidas. Las compañeras Carmen Muñoz y Teresa Prado, de Libres y Combativas, nos dejaron un mensaje claro: “Las mujeres normales y corrientes, las cajeras y las limpiadoras, somos quienes movemos el mundo”.

No podía faltar la lucha por rescatar nuestra historia, la memoria histórica de la clase obrera, ese pasado que los poderosos tanto se afanan en borrar y manipular. Para ello tuvimos la oportunidad de escuchar a Eloy Val del Olmo, dirigente histórico de Izquierda Revolucionaria en Euskal Herria, participante en los acontecimientos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria, y a Jesús Rodríguez, de La Comuna, asociación de presxs y represaliadxs por la dictadura, quien reclamó ¡verdad, justicia y reparación para todas las víctimas del franquismo!

También pudimos disfrutar y nos emocionamos con la lectura y recitado de una selección de poemas acompañados con música. Desde el poeta palestino Mahmud Darwish y su Cadáveres anónimos, pasando por Viento del pueblo de Miguel Hernández y La lucha por la tierra de Rafael Alberti, para terminar con La poesía es un arma cargada de futuro de Gabriel Celaya, maldiciendo con él “la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”.

El cierre del acto corrió a cargo de Juan Ignacio Ramos, secretario general de Izquierda Revolucionaria, quien señaló que el capitalismo es un sistema enfermo que no tiene nada que ofrecernos a la inmensa mayoría. La clase obrera es mucho más numerosa que en el pasado, pero no basta con esto. Necesita organización para desplegar y hacerse consciente de toda su fuerza. Esa es la tarea, construir el partido de la revolución.

En el año del centenario de la muerte de Lenin lo tenemos más claro que nunca: comunismo o barbarie. Y por ello, con confianza en el futuro y el puño en alto entonamos el himno de nuestra clase, La Internacional.

Gracias a todos y todas los que habéis hecho posible que el Espacio Rosa Luxemburgo sea una realidad, a quienes habéis venido a participar, a quienes habéis difundido, a quienes habéis aportado económicamente para respaldar un proyecto como este. Es solo el principio. ¡Os esperamos en los próximos eventos y en nuestra librería!

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