Nieves Lucio · Libres y Combativas Madrid
Tras las declaraciones de Javier Milei en el Foro Económico de Davos en las que afirmó que la ideología de género “es un virus mental” para después asociar la homosexualidad con la pedofilia, la respuesta masiva de la comunidad LGTBI y el antifascismo no se ha hecho esperar.
El día 26 de enero tuvo lugar una asamblea masiva en Buenos Aires, donde se anunciaron movilizaciones y una marcha federal para el próximo sábado 1 de febrero con el lema “La vida está en riesgo ¡Basta! Al closet no volvemos nunca más”. El comunicado no deja lugar a vacilaciones: “Las incitaciones al odio del presidente no son nuevas, pero marcan un antecedente en la radicalidad de su violencia, en su deseo de exterminio”.
Una asamblea convocada desde la base, con colectivos de trabajadores en lucha y presencia de activistas de la izquierda más combativa, que pretende organizar una respuesta antifascista decidida contra la ofensiva de Milei a los derechos LGTBI tras la congelación de los fondos destinados a la comunidad y el ataque a las leyes de educación sexual integral.
En su misma línea de violencia, se refería al movimiento como una “gran epidemia de nuestra época que tiene que ser curada, un cáncer que hay que extirpar”. A todo esto se suman las declaraciones del neofascista ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, que ha anunciado su intención de eliminar del Código Penal la figura del feminicidio, bajo el argumento que el concepto de “igualdad” busca “privilegios”. Todo esto en un país en que este año se ha registrado un incremento del 10,6% en las víctimas directas de la violencia machista.
En los primeros 6 meses de gobierno, Milei ha desmantelado los proyectos de prevención de la violencia de género, de protección y apoyo a las víctimas. No es casualidad. Las históricas luchas que llevaron a la legalización del aborto en 2020 y que fueron punta de lanza de la lucha feminista en toda América Latina son un peligro. Un peligro para los Milei, los Trump y los Musk.
Hace tan sólo unos meses, el 17 de octubre, el movimiento estudiantil, profesores y personal no docente protagonizaron huelgas y manifestaciones contra los salvajes recortes en la educación pública y el veto presidencial a la ley de financiación universitaria. En anteriores declaraciones Milei se refirió al acceso de las familias obreras a la educación superior como un “lujo innecesario” y considera las universidades públicas como “antros marxistas a combatir y erradicar” y efectivamente se sirvió de los poderes antidemocráticos concedidos por el Congreso en junio, para reprimir brutalmente la lucha y amenazar con desalojar a los estudiantes por la fuerza. No, no es casualidad.
Javier Milei sabe muy bien que su presidencia se sostiene por el apoyo de capas de la clase dominante que han visto la oportunidad de saquear y especular a costa de sumir en la pobreza absoluta a las masas; pero más aún, necesitan conseguir la gran derrota del movimiento obrero y las conquistas arrancadas tras la caída de la dictadura. Y sabe muy bien quienes pueden impedirlo, contra quienes tiene que ir, aquellos y aquellas que han mantenido y ampliado, mediante la lucha esas conquistas y que impedirán el avance del fascismo en todo el mundo.
El gran virus que preocupa a Milei es el socialismo, son las mujeres combativas, es la clase obrera empoderada, educada, unida por encima de fronteras, razas y géneros, diversa, orgullosa, combativa y organizada, y a nosotres dirige su odio.
Y aquí estaremos los zurdos, no nos escondemos, no hace falta que nos vaya a buscar a ningún rincón. No volveremos al armario nunca más, estaremos enfrente.